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  • Foto del escritorLuis García Prieto

#54 Once consejos de bota y mochila.

Tengo un sentido hedonista del senderismo, no salgo a sufrir, a pasarlo mal, a llevar las cuentas de tiempos y cronómetros, aunque luego me contradiga y me meta por sitios complicados, o suba más metros que una cometa en la playa. Consejos vendo y para mí no tengo, que dice el refrán. No soy quién para darlos, que ningún título me ampara, pero sí la experiencia que es la más sabia cátedra. Así que ahí van once, que hagan que cuando llegues a casa, tras una ruta, sientas el deseo de volver a ponerte las botas al día siguiente.


1. Planifica la ruta

Lo sé: el municipio de Ponferrada y los Aquilianos no son los Alpes ni el Himalaya, y ni falta que hace, que en unos hablan en francés y el otro está muy lejos. Pero cuando te introduces en los inmensos sotos de castaños, los robledales o en parajes que crees conocer, puedes perderte. Yo mismo me he metido en alguna senda con una pinta estupenda que se va estrechando poco a poco en la espesura de un robledal, y cuando decides darte la vuelta descubres que no ves el camino de retorno. Un ¡glup! te viene a la garganta. Y si es noviembre, vas solo y la fría tarde avanza como una locomotora, la sensación es la de una quemazón en la frente. Planificar un poco el camino ayuda enormemente. Por eso, desde RCBP siempre proporcionamos un mapa GPS que funciona a la perfección y que te da seguridad en la palma de la mano.


2. ¿Va a llover?

Vivimos en una región con estaciones definidas. Eso ayuda en la elección de la ropa. Aunque a veces podemos pasar del frío al calor incluso en invierno: en Ponferrada puede hacer una temperatura agradable y al llegar a Montes de Valdueza sentir frío en las mejillas y acordarnos del gorro que nos dejamos en el armario.

Está el truco de vestirse con capas. Cuando te mueves entras en calor y sudas. Te vas quitando ropa o poniendo en función de la temperatura. Una clave que yo uso es llevar siempre una camiseta de más. El sudor en invierno es muy incómodo, pues nos enfría. Con 5º y en mitad de la niebla, cambiarse la mojada camiseta interna por una seca es algo parecido al paroxismo, que diría Pradatope. E incluso estar seco en verano ayuda a caminar confortablemente. En verano, a pleno sol, lo más recomendable es no quitarse la camiseta, usar crema solar y llevar gorra. La radiación hace daño, mucho, la piel sufre, así que aunque parezca contra intuitivo, ir cubierto del sol (los peregrinos, sobre todo asiáticos, nos lo enseñan) no es una mala opción, aunque pasemos solo un poco más de calor.


3. Donde esté una bota.

No, ir en zapatillas de tenis por ahí no es lo más recomendable. He visto a un montón de senderistas bajando por sitios complicados con unas tenis Nike blancas con menos dibujo que un cuadro de Miró. Lo más adecuado es llevar botas de montaña que nos darán estabilidad, protección contra los golpes con las piedras y nos mantendrán los pies secos. Acabar con el calzado mojado tras cruzar una pradera húmeda por la lluvia de la noche no es una sensación agradable. Y si piensas atravesar algún arroyo, unos calcetines de repuesto no es mala idea.

Y claro, debes dar de sí un poco esas botas recién compradas. Hoy el calzado está muy bien fabricado, pero probarlo antes nos evitará esas rozaduras y ampollas tan desagradables.


4. Los bastones son muy útiles

Bastón siempre, siempre y siempre. Hoy los bastones de senderismo son baratos y fáciles de portar. A mí me han salvado la vida alguna vez, por no hablar de una visita al traumatólogo. No exagero. Recuerdo una vez en el pinar del Montearenas que me metí campo a través entre pinos caídos y ramas afiladas tras un chaparrón impresionante. No sabía ni dónde pisaba, resbaladizo como el hielo. El bastón me decía si podía meter el pie, si aquello no era más profundo de lo esperado. O bajando del canal romano CN-2 por el arroyo de la Raseda. O subiendo por un cortafuegos del Pajariel. Y qué decir tiene de ese perro que se encapricha de tu muslo izquierdo y hay que tenerlo a raya. Me acuerdo de una vez entre Santalla y Priaranza del Bierzo en que de no haber portado un bastón un rabioso can... ahí lo dejo.


5. Una mochila

Aunque el trayecto sea corto, una mochila es muy buena decisión. Si no ¿dónde meter el agua, o el plátano, o esa rebequita para cuando refresca? Yo llevo una mochila (roja, que ya es marca de la casa) de 27 litros, que va perfecta para un trayecto de pocas horas.


6. Bebe agua

Hay que mantenerse hidratado, bebiendo pequeñas cantidades de forma regular, aunque no se tenga mucha sed. No se bebe igual en verano que en invierno. Con frío el cuerpo no pide apenas líquido. Pero en verano, en estos tan tórridos que padecemos, la boca se seca y la garganta pide líquido. Yo en esos meses de calor he llegado a acabar 3 litros de agua casi sin darme cuenta en pocas horas. Puedes escatimar con la comida pero nunca con el agua. Beber nos dará más energía en cada paso. Hace unos meses compré una bolsa de agua de 2 litros, con un tubo del que se bebe. Me encanta. Y así no gasto en botellas de plástico.

Y no beber jamás de las límpidas aguas de un arroyo, sea el de Bocarrodrigo, el de Pumares o del mismo Oza. Y ni siquiera de fuentes de las que no estemos seguros de su potabilidad. En casi todos los pueblos hay un caño, o alguien amable que nos dejará llenar la cantimplora en el grifo de su casa. Es mejor aguantar un poco la sed que pasar una Noche Toledana en una habitación azulejada.


7. Comer

Las rutas de RCBP no superan las 7 horas, y andar da hambre. En cuanto a la comida, no hay una opinión definida. El bocadillo suele ser el rey (no soy de bocatas). Yo llevo un táper y como igual que podría hacerlo en casa: una pasta con verduras y pollo, garbanzos salteados y atún. Una máxima: que sea ligera y proporcione energía. O piezas de fruta, frutos secos y alguna barrita energética. Yo soy fan de los plátanos. Doy fe que funcionan, que ante una bajada de la pila, su ingesta proporciona un subidón casi inmediato.


8. Para pero poco

Salimos a disfrutar, a ver, sentir el bosque y los parajes, sacarle brillo a la cámara del móvil, harta de tanto plato japonés y postura metiendo barriga. Pero eso no quiere decir que paremos cada poco (y menos con la intención de echar un cigarrito). Si paras cada dos por tres, la ruta se te va a hacer eterna y no vas a coger el ritmo nunca, aunque sean de 4 ó 5 minutos. Los tiempos de duración que aparecen en las rutas de RCBP son “para todos los públicos”, entendiendo aquellas paradas casi obligadas. ¿Quién puede estar en Montes de Valdueza y no sacarle una foto al monasterio? Y tras la comida, no dejarse llevar por el asiento, que el cuerpo se habitúa y luego es más difícil volver a ponerlo a trabajar. Come, levántate y anda, Lázaro.


9. Las subidas, mejor con pasos cortos

Otra cosa no, pero aquí se sube, y mucho. Al que no le guste pues que se fastidie, que ancha es Castilla. Un error muy habitual en senderismo de los principiantes es animarse demasiado en las subidas y hacerlas con grandes zancadas. El esfuerzo es mayor y te cansarás más, y a veces las distancias nos engañan. Si quieres llegar bien a la cima, mejor mantener un ritmo constante con pasos más cortos y controlados. En un tramo con mucha pendiente has de conectar con el desnivel, fundirte con él, no verlo como un enemigo ni un fastidio, disfrutarlo incluso.


10. Saluda que no cuesta dinero

Sea donde estés, saluda a esa mujer que cuida su huerto, párate con ese hombre que trabaja en el soto, o los que doblan el espinazo en la viña que luego será contenido en la copa de mencía. Con ese simple gesto a mí me han enseñado historias, contado anécdotas, abierto iglesias, invitado a ristras de chorizo de jabalí, a comer en casa, a devolverme a Ponferrada en su coche, y a café. Ahí lo dejo. El poder de la palabra, la educación por bandera.


11. Esa latita

Me duele más una botella de agua tirada en un soto que la picadura de aquella abeja bajando por los dominios que fueron de Egeria, que me puso la oreja izquierda como para echarle aceite y pimentón. No somos basureros, cierto, pero no cuesta mucho cogerla y meterla en la mochila, o en una bolsa como la que siempre llevo. He recogido kilos y kilos de basura. Latas y botellas de ese refresco de cola que luego es miembro de una asociación llamada Ecoembes que se limpia las vergüenzas con campañas penosas con niños y jóvenes, o famosos llevándoselo crudo. Por si leen esto y quieren subvencionar la web, aquí estamos esperando. Aunque ellos sí que se lo llevan limpio, dejar tu entorno natural mejor a tu paso es una satisfacción. Ser berciano también es eso. Recuerda que Cuando sales de tu casa, entras en tu casa.

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