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  • Andrés López

#6 Iglesia de Nuestra Señora de Folibar

Esta iglesia, cuyo nombre se encuentra escrito en las actas de los notarios del Real Monasterio de San Pedro de Montes, de todas estas maneras: Foyolobar, Fuenllevar, Foylevar, Fonllobar, Fonllevar, Funllebar, Fonlebar, Fuenlibar Funlibar, Fonlivar, Fuenlobar y Folibar, fue una de las iglesias más antiguas del Valle de Valdueza. Por su emplazamiento, entre las jurisdicciones del abadengo de San Pedro de Montes y San Esteban de Valdueza, fue siempre considerada como iglesia parroquial de San Esteban de Valdueza y como iglesia matriz de los lugares de San Cosme y Valdefrancos. Se sabe que alguna de sus partes tiene origen romano. En el año 220 a. de C. estas tierras próximas a San Esteban y Valdefrancos estaban formadas por bosques de robles, encinos y acebos. Fueron pobladas por los zoelas tribu prerromana perteneciente al pueblo de los astures. El lino cultivado por los zoelas llegó a ser famoso en Roma.

Durante el reinado de Marco Ulpio Trajano (98-117 d. de C.) y siendo magistrado romano de Astorga Claudio Vespasiano Eutimio (año 100-120 d. de C.) se construye en el mismo lugar que ocupa actualmente los restos de la ermita un templo romano de culto a los dioses Marte y Diana.

Este templo estuvo en pie hasta el año 520 siendo el Obispo de Astorga Polemio Maurolo. La planta del templo es similar a la planta de la ermita por lo que se pudo construir sobre cimientos del edificio romano.

Sobre el año 1610, siendo Obispo de Astorga D. Antonio de Cáceres-Ramos, la Ermita de Folibar mantenía todo su esplendor, siendo el presbítero Teodoro López de Vega. Albergaba la imagen de la Virgen de Folibar, imagen sedente de la Virgen con el niño, de estilo gótico inicial de finales del siglo XIII, que al iniciarse la ruina de la ermita fue trasladada a la iglesia parroquial de San Esteban de Valdueza, donde ha sido restaurada y en cuyo retablo principal todavía se conserva.

No se sabe a ciencia cierta cuándo se inició la ruina del edificio, pero no es mencionada ya en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz de 1845, siendo posible que, más o menos a tal época, se remonte a juzgar, sin buscar más razones, por el estado de derrumbamiento de sus muros.

Fonlevar o Folibar pudo agregarse más tarde junto con Villanueva, a los siete lugares que componían los llamados Lugares del Valle de Valdueza allá por el 1150 (Valdefrancos, San Clemente, San Cosme, Santo Llano, San Juan del Tejo, La Cistierna y Manzanedo).

Tuvo Folibar mucha fama, sin duda por ser lugar de peregrinación en honor de Nuestra Señora y muy especialmente el día de San Juan (24 de Junio) día en el que allí se celebraba la romería de la “Suizayalar” organizada por los vecinos de los pueblos del Valle de Valdueza a quienes se unían siempre los de San Esteban de Valdueza y los de los tres Barrios de Salas.

La fiesta de la “Suizayalar” comenzaba con la solemne recepción de los de San Esteban y los Barrios de Salas por los del Valle de Valdueza, en el pueblo de Valdefrancos. Desde allí, más o menos simulando un desfile (armando alboroto dicen los escribanos) cada pueblo detrás del pendón de su pueblo se dirigía a la iglesia de Nuestra Señora de Folibar para seguir celebrando la romería. En la amplia campa que circunda el templo, aun se celebraban fiestas durante los siglos XVI y XVII. “Fonlobar hace fiestas y algazaras en torno a su iglesia solana”.

Pertenecía antiguamente al abadengo de San Pedro de Montes y es curioso el litigio que comenzó en 1520 y duró más de siglo y medio hasta su desenlace. El desencadenante fue cuando Carlos I dio al obispo de Astorga una Abadía en Astorga a cambio del pueblo de San Esteban y por consiguiente dejó de pertenecer al abadengo y se convirtió en realengo con dependencia de Ponferrada.

Según cuenta el abad, los vecinos de San Esteban comenzaron entonces a despreciar la jurisdicción del monasterio, mostrándose muy ufanos del nuevo señorío y animados del mismo espíritu y regocijo que los labradores de Fuente Ovejuna al ver en su Ayuntamiento las armas reales.

El problema que dio lugar al litigio está motivado por la circunstancia de que los de San Esteban tuvieran su parroquia en la Iglesia de Nuestra Señora de Folibar, enclavada en el término del Abadengo, lo que proporcionó la ocasión para molestar a los monjes al andar a sus anchas por las tierras de los monjes y no solo esto sino que se propasaban sus alcaldes al entrar con vara alta de justicia.

Engreídos con esto los de San Esteban, abrieron un camino más cómodo que el que antes había para ir al templo, sin contar para nada con los monjes del convento, que seguían aguantando pacientemente tales intromisiones. La gota que colmó el vaso fue cuando el día de San Juan Bautista, en el que se cobraba una solemne función religiosa, los alcaldes de San Esteban entraron en la iglesia con sus varas y se sentaron en el lado del Evangelio (lado izquierdo del altar según se entra), sitio que hasta entonces había sido destinado a los jueces de Montes, con lo que desde aquella fecha quedó establecida la costumbre.

Los de San Esteban les hacían agasajos y muchas cortesías para que ellos, los jueces de la Abadía, que han sido siempre hombres rústicos y de capotillo se sentaran contentos al lado de la Epístola (mano derecha como entramos en la iglesia) e incluso algunos se persuadían de que aquel lado era el mejor asiento. Pasaron los años hasta que un procurador del monasterio pretendió oponerse a la costumbre, pero no pudo hacer otra cosa que consignar la protesta. Es Fray Placido de la Reguera el que, a poco de tomar posesión del cargo presentó la oportuna demanda ante el corregidor de Ponferrada en el año 1670. Como represalia por la demanda, el día de San Juan del año 1670, los de San Esteban dispusieron que el corregidor de Ponferrada Don Pedro Gómez Bretón viniese a San Esteban y subiera a la Iglesia de Fonlevar con vara alta de justicia. El abad Reguera hizo poner una silla arriba de las gradas, al lado del Evangelio y se sentó en ella como patrono y beneficiado que es el abad de dicha iglesia, pero sabiendo esto los de San Esteban, se vinieron con el corregidor con harta prisa y previnieron otra silla para el corregidor que colocaron delante de la del abad protestando este diciendo en voz alta que cómo entraba con vara en jurisdicción ajena y otras cosas.

El abad interpone querella criminal contra este corregidor en la Audiencia de Astorga y de aquí pasa a Valladolid. Visto el pleito en todo se ha hecho gracia a los de San Esteban sin poderlo remediar y que estuviese contento el convento y abad de San Pedro de Montes con tener asegurada la jurisdicción y que dejasen a los de San Esteban, que eran del rey.

Tuvo, pues, el abad que resignarse y dejar que los de San Esteban campasen por sus respetos, sin que pudieran tomar otro desquite que uno tan inocente como fue el de mandar a los vecinos que el día de San Juan no hiciesen la romería y la suiza (antigua diversión militar de carácter festivo con imitación de simulacros y ejercicios bélicos) en el campo de Fonlevar sino que se reunieran en Valdefrancos. (Julio Puyol)

Tiene razón Puyol en el significado general de "La Suiza"... Pero en el abadengo de San Pedro de Montes se le dio a esa celebración un significado religioso que celebraban el día 24 de junio en Folibar. Hasta cambiaron el nombre de "Suiza" por el de "Suyzayalar". La gente se concentraba en Valdefrancos el día de San Juan para ir caminando hasta Folibar. Se cree que solamente desfilaban con armas y vestidos de uniforme, los de los Barrios de Salas que según dicen los documentos tenían que caminar "armando alboroto", es decir gritando o lanzando "vivas o salvas". Y los de San esteban, viendo que no llevaban gente del Valle (que solía juntarse mucha), se fueron sin orden a Fonlevar, y casi sin gente; con que, pasando por la Granja algo más adelante, hablaron de las lenguas mil vaciedades, de que no se hizo caso por ser incognitos los que hablaron. (Pedro Alonso Álvarez)

Era aquella iglesia de las más renombradas en El Bierzo, de tal manera que cada año el ayuntamiento de Ponferrada dedicaba unos días de concejo para arreglar el camino que iba desde Ponferrada a la iglesia de Nuestra Señora de Folibar. Un dato curioso que indica la consideración que los fieles tenían por aquel santuario, lo he encontrado en el testamento de Magdalena de Armesto, hecho el día 12 de mayo de 1564. Ella era vecina de Villar de los Barrios e hija de Pedro Buitrón y de Inés de Armesto. Murió en Villanueva de Valdueza, en casa de su tía Leonor Estébanez, y pidió ser enterrada en la iglesia de Nuestra Señora de Folibar.

De esta iglesia se salvó la imagen de “Nuestra Señora de Folibar”, actualmente venerada en la iglesia parroquial de San Esteban de Valdueza. Tuvo la imagen de “Nuestra Señora de Folibar” fama de imagen milagrera. En 1600 el corregidor de la villa de Ponferrada, el licenciado Don Rodrigo de Bera, ordenó levantar acta de tres milagros atribuidos a la venerada imagen. El acta lleva la firma del escribano Lope de Miranda.

Documentos para la historia de Nuestra Señora de Folibar

Ante la iglesia de Nuestra Señora de Folibar o para la imagen de Nuestra Señora Santa María de Folibar se hicieron innumerables documentos como éstos:

“Estando junto a la iglesia de Nuestra Señora de Fuen Lobar, término y jurisdicción de la abadía de San Pedro de Montes, a 25 días del mes de marzo de 1599, parecieron Juan de la Hera el viejo y Juan de la Hera el mozo, vecinos del lugar de Luyego, tierra de la Somoza y se obligaron a pagar a Pedro Ares, vecino de Santo Esteban de Valdueza 78 reales, por razón de 34 cañadas de vino que dél confesaron haber recibido”.

“En la Granja, a 5 de febrero de 1602. Fray Prudencio González de Águeda, abad de San Pedro de Montes, como presentero del beneficio de Nuestra Señora Santa María de Fuen Lobar, parroquial del lugar de Santo Esteban, Santo Cosme y San Miguel (Valdefrancos), sus anejos, y porque a Nos, nos pertenece la presentación de las iglesias y beneficios, como a donatarios de los Señores Reyes de este Reino de León, y en tal posesión estamos por los Señores Reyes, y lo han estado nuestros predecesores, concedemos el beneficio de Nuestra Señora de Fuen Lobar al Bachiller Diego Álvarez Voto”.

“Estando junto a la iglesia de Fuen Lobar, término y jurisdicción del Valle de Valdueza, de la abadía de San Pedro de Montes a 29 de marzo de 1604, ante Alonso Ares, juez ordinario en el valle de Valdueza y Francisco Rabanedo, regidor, y Francisco, corregidor, pasó por ante mí, el presente escribano, Francisco Diez de Guitián, vecino de La Cistierna y presentó una comisión del alcalde mayor, firmada del Padre fray Prudencio González de Águeda, abad y Señor de esta abadía, y les requirió con ella. Y los jueces y regidores habiendo visto la comisión, la aceptaron y obedecieron. Y dijeron que, dando Francisco Diez una fianza, estaban prestos de lo admitir al uso y ejecución del oficio de alcalde mayor. Y presentó por su fiador a Pedro Diez, vecino de La Cistierna. Y prometió Francisco Diez que en su tiempo de alcalde mayor y juez de apelaciones lo usaría bien, fiel, legal y diligentemente y que dará cuenta y residencia cuando de derecho fuere obligado y satisfará a los demandantes y querellantes y pagará lo juzgado y sentenciado”.

En marzo de 2017, voluntarios de la Asociación Promonumenta, de las juntas vecinales de San Esteban de Valdueza y Valdefrancos, con el apoyo de la Concejalía del Medio Rural del Ayuntamiento de Ponferrada, adecentaron las ruinas y el entorno de la ermita de Folibar.

Historia del retablo de la iglesia de “Nuestra Señora de Folibar”

En la villa de Ponferrada, a 7 de noviembre de 1647. El licenciado Luis de Carbajal, cura de San Esteban de Valdueza, y Francisco Flórez de Quiñones, vecino del lugar, juez ordinario y mayordomo de la iglesia de Nuestra señora de Follevar, dijeron que Francisco Velázquez Baca, pintor, había de pintar, dorar y estofar como más convenga al mayor lucimiento, un tabernáculo y custodia con sus columnas, que es de Nuestra Señora de Follevar. Y lo dará, el retablo y custodia pintado y dorado de oro limpio y estofado, acabado todo para el día de Nuestra Señora de agosto de 1648.

Y se ha de traer a Ponferrada para pintarlo y dorarlo… Y le darán y pagarán 50 ducados el día de San Andrés. Y 100 ducados el día de Nuestra Señora de agosto de 1648. Y el resto, por la pintura, doradura y estofadura, para la Navidad de 1648, cuya tasación reservamos a Francisco Velázquez.

El 26 de agosto de 1648, el licenciado Luis de Carbajal, cura de San Esteban de Valdueza, y Don Francisco Flórez y Quiñones, mayordomo de Nuestra Señora de Follevar y de San Esteban de Valdueza, dijeron que habiendo dado a pintar y estofar el retablo de Nuestra Señora de Follebar a Francisco Velázquez Baca, pintor y vecino de Ponferrada, y que no había habido concierto por la pintura y estofadura y que se había dejado en la declaración y elección de Francisco Velázquez y que el plazo había de ser para la Navidad de este año. Y que ahora estaban convenidos e igualados con Francisco Velázquez por la pintura y estofadura en 400 ducados que le pagarán de esta manera: 100 ducados para la feria de septiembre que se hace en Ponferrada, y otros 100 ducados para la misma feria del 1649. Y lo demás pagados en los mismos días a 100 ducados cada año hasta llegar a los 400.

NOTA. Esta iglesia fue abandonada cuando los monjes del monasterio de San Pedro de Montes fueron expulsados, aplicando la ley de desamortización del ministro Mendizábal. El campo de alrededor de la iglesia, incluyendo la misma iglesia, fue puesto en venta y el comprador usó la iglesia para guardar allí sus enseres de labranza.

El Pontón de Fuenlobar

Los notarios oficiales del abadengo de San Pedro de Montes firmaron infinidad de documentos: “estando en el pontón de Fuen Lobar, o junto a la iglesia de Nuestra Señora de Fuen Lobar, o bajo el arco a la entrada de la ermita del Señor Santo Tirso y San Blas, o delante de la ermita del Señor San Lázaro junto a la puente de arco, o junto a la Vera Cruz de San Esteban de Valdueza… y a partir de 1595, “estando junto a la casa y ermita de Nuestra Señora de la Guiana” especialmente el día de la romería a dicha ermita el lunes de Pentecostés.

El llamado “Pontón de Fuenlobar” era uno de los muchos puentes de madera, construidos sobre el río Oza, que dividía las jurisdicciones de San Esteban de Valdueza con la del Valle de Valdueza, éste último, propiedad de la abadía de San Pedro de Montes. Por su nombre (Pontón de Fuenlobar), que hace referencia a la iglesia de Nuestra Señora de Fuenlobar o Folibar, durante años, me incliné por situarlo a la altura de la granja de Santollano y cerca también de la fuente de la Granja, una fuente de bóveda que aún se conserva a pesar del deterioro que sufrió cuando sus aguas fueron captadas para el pueblo de San Esteban de Valdueza. Actualmente, la tal fuente se encuentra entre el río y la carretera, completamente tapada por la maleza en una chopera. ¡Cuántos romeros que acudían al santuario de Nuestra Señora de Folibar saciaron su sed bebiendo el agua fresca de aquella fuente!… y cuántos segadores y vendimiadores bajaron durante siglos a refrescarse y a comer la tortilla junto a la famosa fuente, conocida también con el nombre de “la fuente de la Granja”.

El camino Real antiguo que salía de San Esteban de Valdueza hacia Valdefrancos seguía entonces el curso del río, pero por la orilla opuesta a la carretera actual. Del tan citado “Pontón de Fuenlobar” solamente queda el recuerdo. En un pleito entre San Esteban de Valdueza y el abad y convento del monasterio de San Pedro de Montes por la primacía de la iglesia de Nuestra Señora de Folibar en el año 1670, para demostrar el abad a los jueces que dicha iglesia se encontraba dentro de la jurisdicción del abadengo, ordenó hacer una visita a los términos que separaban las dos jurisdicciones, y de uno de los términos, conocido como el término y mojón de Fuenlobar, se dice que se encontraba en el “pontón de Fuenlobar, que está junto al Nogaledo de San Esteban”. Por lo tanto, el pontón en cuestión se encontraba más cerca del pueblo de San Esteban de Valdueza (junto al Nogaledo) de lo que yo pensaba.

Muchísimos documentos firmados por el escribano Domingo Lozano, como notario oficial de la abadía de San Pedro de Montes, comienzan así: “estando en el pontón de Fuenlobar, dentro de la jurisdicción de la abadía de San Pedro de Montes, comparecieron, etc.…” Tales documentos permiten deducir que en ese pontón o en sus cercanías, como en la cercana granja de Santollano, se escribió parte de la historia de la Tebaida Berciana. Veamos cuatro ejemplos:

“Estando en el camino público que va de la granja de Santo Llano para Santo Esteban, arriba del pontón de Fuen Lobar, término y jurisdicción de la abadía de San Pedro de Montes, pareció el Señor Álvaro de Yebra Pimentel, alférez mayor de la Villa de Ponferrada, vecino del lugar de Santo Esteban de Valdueza, y dijo que Él había presentado una escritura en la persona de Domingo Lozano el viejo, vecino de Valdefrancos, por cuantía de 95 reales, de restos y pagas corridas. Y el dicho Domingo Lozano se había opuesto”.

“Estando en el camino Real, arriba del pontón de Fuen Lobar, término y jurisdicción del Valle de Valdueza, de la abadía de San Pedro de Montes, a 10 de octubre de 1597, Juan Álvarez de Villalibre y Andrés Morán de San Clemente. Juan vende a Andrés un buey que se llama rudo, por 10 ducados que recibió en esta manera: un rocín de dos años color castaño y lanas negras por 58 reales. Y lo demás hasta los 10 ducados, en moneda”.

“Estando en el camino Real arriba del pontón de Fuen Lobar, término y jurisdicción del Valle de Valdueza y abadía de San Pedro de Montes, a 20 de julio de 1599, pareció Inés López viuda, y Alonso de Oviedo, clérigo, su hijo, ambos vecinos del lugar de Villanueva de Valdueza. Y dijeron que la dicha Inés López, había dado y otorgado un poder a Álvaro de Yebra Pimentel, de cuyo son los lugares de Santa Lucía, Tejedo y Mata de Otero, para querellarse del bachiller Pedro Álvarez y de Gabriel Álvarez su hermano, vecinos de Santo Esteban, porque ambos hermanos se habían ido a su casa y le habían dado muchas coces, puntapiés y la habían arrastrado y hecho otros muchos malos tratamientos… Y pagarán al dicho Álvaro de Yebra Pimentel por la dicha solicitud y diligencia y trabajo 300 ducados”.

Hacia el año 1694 el nombre del “Pontón de Fuenlobar” aparece en algunos documentos con el nombre de “El Pontón de San Esteban, jurisdicción de la abadía de San Pedro de Montes”. Creo que el cambio de nombre por parte de los de San Esteban de Valdueza tiene su explicación. Después del litigio entre San Esteban y la abadía de San Pedro de Montes en el año 1670, los de San Esteban de Valdueza, aunque ganaron el pleito, quedaron bastante desilusionados por la cantidad de dinero que tuvieron que pagar a la justicia que los defendió. Es normal que el nombre de “Pontón de Fuenlobar” les trajera no muy buenos recuerdos y pretendieran cambiar de nombre al famoso Pontón que, al fin y al cabo, dividía las dos jurisdicciones (San Esteban de Valdueza, que pertenecía a la gobernación de Ponferrada y el Valle de Valdueza, propiedad del abadengo de San Pedro de Montes). Por lo tanto, algo del Pontón pertenecería a San Esteban.

A partir de 1694, si el escribano que firmaba el documento era el de San Esteban, el acta comenzaba así: “estando en el Pontón de San Esteban”. Pero si el notario era el de la abadía, el encabezamiento seguía siendo como siempre: “estando en el pontón de Fuen Lobar, fonlebar, Fonlibar o Folibar, jurisdicción del Valle de Valdueza, abadía de San Pedro de Montes” etc...

Autor: Andrés López "Valdefrancos ..qué chulada"

Foto: Francisco González. Iglesia de Santa María de Folibar. Año 1950

Artículo elaborado con textos recopilados de: José Rodríguez Cubero, Francisco González, Jesús Llorente Fernández (Promonumenta), Pedro Alonso Álvarez y Julio Puyol.


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